VOLVO XC60 T6
Las siglas de este coche lo dicen todo. Es un nuevo modelo, por debajo –sólo– en tamaño del XC90, pero tremendamente rápido en carretera, al llevar bajo el capó casi 300 caballos y tener una buena caja automática de seis velocidades. Sobre asfalto va de c
Las últimas tendencias de los SUV de medianas dimensiones de las marcas Premium inciden en coches de mucho atractivo, tanto desde el punto de vista estético como dinámico. Es el caso del XC60 de Volvo, un peldaño por debajo en tamaño de su hermano mayor, el XC90, pero no en prestaciones ni en otros apartados, como equipamiento, acabados, comportamiento y motorizaciones.
El que ahora os traemos a estas páginas es, además, el máximo representante de la gama (en todo), y su potentísimo motor de casi 300 caballos pone los puntos sobre las íes en todos los sentidos y a muchos de sus competidores más directos. Acelera que es un primor, frena muy bien y, por si fuera poco, tiene un comportamiento dinámico en carretera en consonancia con lo que se espera de un modelo de este posicionamiento.
Eso sí, el desembolso que hay que hacer por dominar los lomos del mejor caballo de la cuadra es también importante, máxime si tenemos en cuenta que en este caso está unido al mayor de los equipamientos de la gama (Summum). De todas formas, eso significa tener cosas como la suspensión adaptable a tres niveles de confort, y damos fe de que funciona.
Compacto y equilibrado
Sucede con el X3 de BMW y también con el Q5 de Audi respecto a sus hermanos mayores, a quienes les deben en gran parte su imagen y diseño. Sí es cierto que el XC60 resulta en realidad un coche muy parecido al XC90, pero más compacto y muy equilibrado en todo. Es también mejor porque se conduce con mayor facilidad y agilidad, al no tener que soportar tantas inercias, porque cabe mejor en la mayoría de las plazas de garaje y, sin menosprecio ninguno, porque en carretera arrastras menos peso, y eso se nota a la hora de llevar rápido un coche de estas características; tal y como es capaz de hacerlo esta potente mecánica turboalimentada de gasolina, que, sencillamente, es un tiro.
En carretera, lo cierto es que este coche ofrece mucha, pero que mucha confianza, y tan sólo en algunos momentos puedes encontrarte con un leve subviraje muy fácil de controlar, ya que el embrague Haldex que lleva para repartir la fuerza de empuje a los ejes envía más par al delantero en condiciones normales. Afortunadamente, la posibilidad de regular la suspensión a nuestro gusto, como te comentábamos antes brevemente, mediante tres botones situados delante de la palanca de cambios, permite configurarte también un coche más acorde a cada circunstancia. En la posición Sport, notas cómo la suspensión es más dura y seca y tiene menos recorrido; ideal para cuando decides ir rápido. En la posición Confort, el coche es realmente cómodo y notas los cabeceos y bamboleos típicos de estas carrocerías, pero resulta indicado para ciudad. En la tercera, Advance, todo es automático.
Lo cierto es que el XC60 no tiene mucho que envidiar en acondicionamiento interior a los otros modelos de la marca. Más bien al contrario; plantea un escenario de salpicadero más actual y mejor pensado, ubicando, por ejemplo, la pantalla del navegador y de otras funciones directamente en el centro, sin necesidad de la pantallita escamoteable a la que hasta ahora nos tenía acostumbrados la marca. También destaca el City Safety, un mecanismo o sistema que está ahí para avisarnos de los coches que van por delante y, en su caso (límite), hasta frenar el coche por ti para evitar una colisión. A veces te puede ahorrar algún sustillo por despiste al conducir, y eso está bien.
Dentro, te encuentras con un panorama general muy logrado, un acabado de primera y un equipamiento en el mismo sentido, donde sólo cabe destacar que hace falta que la marca ponga de una vez por todas el accionamiento automático de las luces, que resulta muy útil, pero sobre todo cómodo. Detrás, en cuanto a plazas traseras y maletero, se nota la diferencia con el XC90, pero en general el espacio disponible no es nada malo, ni para las piernas de los asientos posteriores ni el destinado al equipaje. Por el contrario, cabe mejor en cualquier plaza de garaje, y es que el tamaño sí importa muchas veces.
Prestaciones para emocionarse
De todas, todas, para nosotros, lo mejor de este coche es el motor y lo bien que va en carretera todo el conjunto. El propulsor es un “viejo” conocido de otros modelos de la marca, pero no por ello es menos interesante, pues en todos produce una sensación de empuje sensacional. El subidón de vueltas que es capaz de ofrecer gracias al turbo es enorme, y las posibilidades en prestaciones son grandísimas. ¿Que si eso tiene como contrapartida los consumos? Sí, claro está, pero es que para dar como da los caballos y el par un motor así hace falta algo más que buena voluntad.
Esta mecánica sobresale por esos 286 caballos, pero también por la cifra de par (desde sólo 1.500 vueltas ya tenemos 400 Nm, que se dice pronto) y la forma de conjugar todo ello a la hora de darle zapatazo al acelerador. El turbo empieza a soplar enseguida, y el efecto de retardo apenas se nota, con lo que se consigue una respuesta prácticamente instantánea, que ni el convertidor de par del cambio automático de seis velocidades es capaz de ensombrecer.
Esto se traduce, como decimos, en una aceleración que casi podemos calificar de brutal, que te hace sentir muy poderoso conduciendo la versión más cara de la gama.
Si además queremos “más madera”, nos queda acudir al cambio automático y accionarlo de forma secuencial. De esa manera, como te imaginarás, se estiran más las marchas y se obtiene un comportamiento más deportivo, al disponer de algo más de control sobre el funcionamiento mecánico.
Si decides sacarle el mayor partido a esta mecánica, entonces es recomendable darle también al botón Sport de la suspensión. Entonces, la amortiguación se vuelve más dura, aunque no mucho más incómoda, y hasta se puede notar cierta sequedad en la absorción, pero sí se nota, y mucho, el cambio con respecto a la posición más confortable. Por si fuera poco, los balanceos y/o cabeceos y bamboleos son mínimos, imperceptibles, y la conducción a ritmo rápido se hace deliciosa… incluso para un SUV de este tipo.
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